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NECESIDAD DE UN PROGRAMA DE AUTONOMÍA
Necesidad de un Programa de Autonomía
Necesidad de un Programa de Autonomía
Cuando nos encontramos en un nuevo siglo, el panorama social presente está definido por todas las contradicciones generadas por la industrialización y la postindustrialización, sobre la base de crear una gran cantidad de riqueza pero con una cada vez más desigual distribución. Mientras una parte de la sociedad dispone fácilmente de los medios y tecnologías, un importante sector de la misma observa cómo este tren se aleja, configurándose bolsas de población abocadas a la marginación, a menos que no medien medidas efectivas sobre los colectivos, las personas y el medio económico.
Mayores de 55 años provenientes de la crisis empresarial, jóvenes en busca de su primer empleo, mujeres, personas con minusvalías, minorías étnicas, inmigrantes ... son algunos de los sectores que actualmente se destacan por su situación de desventaja ante los retos de una sociedad extremadamente competitiva y en el marco de una acelerada revolución tecnológica y globalización de la economía. Desventaja que se manifiesta principalmente en las dificultades para acceder a un puesto de trabajo, y no como fin en sí mismo, sino como medio (y derecho individual) para acceder a unas condiciones dignas de autonomía personal y de integración social.
La crisis de los años 70 configuró al colectivo de jóvenes como uno de los más débiles en cuanto a sus posibilidades de inserción laboral y social, constituyéndose, por tanto, el ser joven como un factor de riesgo de exclusión. Se está produciendo un retraso constatado del momento en que el joven accede a unas condiciones adultas, si consideramos como tales aspectos como la independencia económica, constitución de un hogar propio, autogestión en los recursos y, en definitiva, la autonomía personal o capacidad para decidir sobre su existencia en todos los planos. Lo cual actualmente genera una situación contradictoria: los jóvenes cada vez maduran antes (psicológica, biológica e intelectualmente) pero se dilata cada vez más la posibilidad de emanciparse socialmente o actuar como adultos, debido a la falta de condiciones sociales que hagan operativas dichas capacidades. Este desfase se traduce en un importante problema social, con graves prejuicios para el individuo (que interioriza la situación, una veces con angustia, otras con desesperanza, resentimiento...) y para la colectividad.
Si a este panorama se añaden las consecuencias negativas en el desarrollo de la personalidad individual derivadas de episodios de maltrato, por acción u omisión, las dificultades para integrarse en el sistema normalizado del mundo adulto, como ser independiente y autónomo, se agravan considerablemente.
Diversas investigaciones concluyen que los jóvenes que han sufrido maltrato en cualquiera de sus modalidades difieren de forma significativa de los que no cuentan con dichas experiencias. Inicialmente se dificulta el establecimiento de relaciones adecuadas con las figuras significativas provocando alteraciones en el desarrollo del apego, que tiende a establecerse en forma de ansiedad o evitación (lo que se denomina "apego desorganizado"). La intensidad de esta situación, o la permanencia en el tiempo puede provocar y consolidar importantes desajustes psicológicos y relacionales en el individuo que dificultan los procesos de autonomía e integración social.
Parece suficientemente demostrado que la calidad del entorno de socialización del individuo (a un nivel primario y/o secundario) influye en su evolución personal en cuanto a la conformación de sus características individuales, en su interacción con el mundo que lo rodea y en la respuesta a los diferentes estímulos del medio social y natural.
A un nivel general, encontramos algunas características que, sin pretender ser exhaustivas ni universales, pueden aportar una aproximación a las dificultades personales con las que estos jóvenes pueden enfrentarse en su proceso de emancipación:
" Relaciones inadecuadas entre el sujeto y el entorno, un desajuste en el proceso de interacción multidimensional entre el individuo y la situación individual o grupal en que éste se encuentra." La permanencia o duración prolongada en unas relaciones defectuosas o inadecuadas; o el riesgo de que se llegue a una situación permanente de insatisfacción o conflicto.
" Una adecuada vivencia y/o utilización de los elementos subjetivos y del mundo circundante.
" Inadecuación y desequilibrio entre el concepto que tiene uno de sí mismo y la experiencia de su desenvolvimiento vital.
" Interacción entre vivencia personal de falta de valía y percepción social despreciativa, con la consecuente imposibilidad de desempeño de un papel valioso.
" Falta de participación activa y constructiva, como sujeto social y portador de proyectos, en el grupo social.
" Pertenencia y participación en un grupo que tenga finalidades alejadas de los patrones intelectuales, afectivos, relacionales o comportamentales sin que posea alternativas constructivas con relación a la sociedad o a sí mismos.
" Ausencia de elementos materiales o inmateriales necesarios para que sea posible una participación social aceptable: marginación económica, social, cultural, escolar, laboral.
Tradicionalmente, desde los Servicios Sociales se articulan determinados dispositivos para, por un lado, proteger a los menores y tratar de prevenir la aparición y consolidación de dichas situaciones de riego, y por otra parte, desarrollar acciones preventivas de tipo secundario con menores que ya manifiestan en algún grado las consecuencias de dichas situaciones. Pero lo cierto es que cuando estos jóvenes dejan la condición de menores, buena parte de ellos inician una etapa ciertamente vulnerable.
En efecto, porque regresan a una situación familiar que permanece deteriorada o porque comienzan un proceso emancipatorio con insuficientes recursos personales y apoyos sociales, el caso es que el trabajo realizado con ellos puede ser baldío y la amenaza de exclusión podría ser mayor si cabe.
Dentro del ámbito de Castilla - La Mancha se están articulando políticas activas para abordar los distintos problemas de la juventud regional con relación al proceso de emancipación e inserción sociolaboral ( "Plan Joven", Programa de apoyo a los Contratos de Formación, etc.). A su vez y dentro de este colectivo, constatamos la existencia de jóvenes que por su historia personal y social cuentan con mayor desventaja respecto al proceso emancipatorio y que, por lo mismo requieren unas líneas de actuación específicas que, por una parte, tengan en consideración dichas características y, por otra, aporten la continuidad y coherencia necesarias respecto a las actuaciones previas realizadas con muchos de estos jóvenes desde los dispositivos de protección de la Administración Autonómica.
El Programa de Autonomía Personal emerge como un intento de abordar dicha problemática y de dar una respuesta adecuada a las demandas del colectivo al que se dirige: jóvenes que alcanzan la edad laboral y que han estado o están acogidos al sistema de protección de menores de Castilla-La Mancha. Jóvenes que, además de los problemas y dificultades comunes de su grupo de edad, encuentran una serie de dificultades emergentes a una situación de riesgo, desamparo o conflicto social (la cual llevó en su momento a adoptar alguna medida protectora o judicial).
ANTECEDENTES
El Programa de Autonomía Personal (PAP) es fruto del compromiso que la Administración Autonómica de Castilla-La Mancha adquiere con aquellos jóvenes que han tenido alguna actuación protectora o judicial, debido a su situación de riesgo, desamparo o conflicto social; compromiso de continuar apoyándolos hasta lograr su plena autonomía personal y su integración social.Dicha preocupación se manifiesta explícitamente en la Ley 5/1.995 de 23 de marzo, de Solidaridad, la cual prevé el desarrollo de Programas de autonomía personal e independencia.
Así mismo, la Ley 3/1.999 de 31 de marzo, del Menor de Castilla-La Mancha, define estos programas como el seguimiento individualizado a los jóvenes anteriormente mencionados dentro de la franja de edad de 16 a 24 años.
Las sucesivas Ordenes (Orden de 20-12-99, de convocatoria de ayudas para el desarrollo de los programas de autonomía personal de la Comunidad Autónoma de Castilla- La Mancha) tratan de definir y regular los procedimientos para dar la cobertura adecuada a las necesidades de dichos jóvenes.En dichos textos se hace mención a las medidas de apoyo económico y a su regulación, ayudas que se comprometen fundamentalmente a necesidades de alojamiento y de formación, siempre con el objeto de conseguir la progresiva integración social, laboral, así como la creciente independencia y autonomía de los jóvenes beneficiarios. También se hace referencia a la necesidad de un seguimiento individualizado de este proceso, del apoyo sistemático de un profesional.
Cierta vaguedad, no obstante, en la definición de estos seguimientos derivó a dar un papel protagonista, en los inicios, a las ayudas puramente económicas, mientras buena parte de la intervención se reducía a la tramitación y supervisión de tales ayudas. El mencionado profesional mientras tanto pertenecía a cualquiera de los ámbitos de los Servicios Sociales, con lo cual los criterios de asignación de ayudas y de intervención eran ciertamente heterogéneos y dispares.
Durante los años 98 y 99 se ha desarrollado, bajo la supervisión de la Consejería de Bienestar Social y dentro de la Iniciativa Comunitaria Empleo-Youthstart, el Proyecto Emancipa. A través del mismo, una serie de profesionales han tratado precisamente de aproximarse a la realidad de este colectivo de jóvenes, elaborando una serie de propuestas metodológicas con un doble objeto: que fueran lo suficientemente globales para constituir un marco de acción válido para el colectivo y, por otra parte, lo bastante flexibles como para responder de forma individualizada a las necesidades de cada uno de los jóvenes.
Se pudo constatar también la necesidad de abordar prioritaria y profundamente, en muchos de los casos, aspectos de tipo personal que dificultan la progresiva autonomía de los jóvenes.En definitiva, se puso el énfasis en una acción educativa global con cada joven, que adquiere sentido en un conocimiento suficiente de su situación y en la elaboración de un plan de trabajo estructurado, y donde los apoyos económicos se interpretan como uno de los recursos disponibles, pero no el primordial, con que cuenta el joven para su progresiva independencia.
Por otra parte, desde "Emancipa" comienza a consolidarse el Educador de Inserción como el profesional de referencia en los programas de autonomía personal, el cual ya se dedica en exclusiva a trabajar con este colectivo de jóvenes. También existe una comunicación y coordinación entre los Educadores de cada una de las provincias que favorece los intercambios dentro de un marco de acción común.Todos estos avances no hacen sino anticipar y dar respuesta a algunas de las acciones que ya se recogen en el Plan Integral de la Infancia y la Adolescencia en Castilla-La Mancha (1999-2003), dentro de lo que al apartado de Autonomía Personal hace referencia.
Una vez finaliza el periodo concertado con el FSE para el desarrollo de la Iniciativa Youthstart, la Administración Autonómica entiende la conveniencia de aprovechar el camino ya iniciado y mantener el esfuerzo para responder al compromiso con estos jóvenes.
De esta manera, la Consejería de Bienestar Social convenia con la Asociación de Profesionales por la Integración en Castilla-La Mancha el desarrollo del Programa de Autonomía Personal desde el año 2.000.
SINGULARIDADLa reflexión que nos planteamos desde la práctica educativa en nuestro programa se centra en la persona, cada persona con su propia y específica identidad, con las características y posibilidades de su peculiar existencia en una situación social y cultural determinadas.
Intereses, actitudes, capacidades, potencialidades, necesidades, situaciones y circunstancias de vida, son únicas en la persona, diferentes de las demás. Y como tal pretendemos situarnos ante la singularidad de cada joven que participe en el programa Emancipa, lo cual debe traducirse en importantes consecuencias de carácter educativo:
- Aceptación de la persona. Implica el aprecio de la dignidad y valores del joven, que permita a éste expresarse con plena libertad, evitando realizar juicios de valor y actitudes censurables hacia aquello que expresa o manifiesta. Supone conocer al joven, su situación e interesarse por sus sentimientos, experiencias y potencialidades.
- Reconocimiento de la persona como principio, agente y creadora de sus propios actos, lo cual añade a la intervención educativa un intento para que el joven sea consciente de sí mismo, de sus posibilidades y limitaciones. Desarrollar el autoconocimiento o capacidad de reflexión, que se prolonga en un enriquecimiento de otras dimensiones conectadas con su singularidad, tales como la intimidad y la creatividad.
- Desarrollo de actividades, procedimientos y contenidos suficientemente amplios y diversos como para dar respuesta a las características de cada joven. Someter a todos ellos a un proceso y ritmo iguales supondría olvidarse de la capacidad que tiene cada persona de responder originaria y singularmente desde su concreta situación individual.
AUTONOMÍA
Uno de los atributos mas claros de la dignidad de la persona se refiere a la libertad, en cuanto capacidad de elegir entre posibilidades, de ser actor responsable de sus propios actos y, en consecuencia, de dirigir de forma responsable su propia vida. Y estrechamente ligado a esta libertad responsable se encuentra el principio de autonomía. El hombre se encuentra condicionado por factores físicos y por situaciones sociales o culturales; pero no se encuentra en absoluto determinado por ellas, ya que es capaz de auto-determinarse y sentirse un ser libre. La autonomía, pues, hace referencia a un espacio desde el que la persona es capaz de decidir y elegir por sí misma, es decir, de poseer y hacer un uso efectivo de la libertad.
Este espacio nunca es del todo alcanzado. En esa adquisición paulatina de la autonomía y de la responsabilidad ante la vida, en la que el joven se va haciendo cargo de su propia existencia, mediante el ejercicio de la iniciativa personal, la aceptación, elección, decisión y responsabilidad, radique uno de los retos mayores que podemos plantearnos desde el programa Emancipa. Deshacer los lazos arraigados tras largos años de dependencias institucionales, o bien incrementar la responsabilización en el ejercicio de una libertad mal entendida son objetivos ambiciosos pero ineludibles desde una intervención educativa de carácter personalizado e integral.
APERTURA
La dimensión de singularidad de la persona no significa individualismo, estar cerrado en sí mismo. Además, la persona es un ser abierto a los demás, a la realidad y al mundo que le rodea. El hombre es un ser racional y esta capacidad de apertura personal que le caracteriza se manifiesta en un doble plano:
- El objetivo, o apertura del hombre a la naturaleza y a las cosas que le rodean. En este sentido y desde la perspectiva educativa se nos plantea el reto del perfeccionamiento intelectual y del desarrollo del conocimiento científico y técnico como elemento constitutivo e integrador de la persona en sociedad. Y cuando hablamos de jóvenes que arrastran un historial de absentismo, abandono y fracaso escolar, nuestra preocupación se centra en procurarles alternativas formativas que respondan a sus intereses y les generen perspectivas de futuro, reconciliándoles con la educación.
- El de la convivencia con los demás. Apertura necesaria para la propia autorrealización personal y que se resuelve en dos momentos: el de la comunicación personal con otra persona (con lo que supone en cuanto a la posibilidad de compartir en un clima de franqueza, respeto y libertad) y, por otra parte, la capacidad de actuar junto con los demás, de ser miembro de una comunidad de vida social y de participar activamente en ella.
- En este proceso de socialización inacabado e ineludible, el educador mediante sus actitudes propias y a través de los contenidos que proporciona al joven se constituye en agente directo de socialización, en modelo para el joven, enseñando y reforzando determinadas actitudes y pautas de conducta que permitan no una interiorización y adaptación pasivas de normas y valores ya establecidos socialmente, sino el que el joven, a través del ejercicio de la interacción y de la recreación de significados, sea capaz de construir una identidad propia, coherente y favorable a su ubicación en el entorno social.
UNIDAD
La persona no se entiende como una yuxtaposición o suma cuantitativa de lo individual y lo social, lo fisiológico y lo psicológico, sino más bien una integración e interrelación de sus partes, que le confiere un carácter de unidad y totalidad en todas sus actuaciones.
Consecuencia de esta unidad es la necesidad de desarrollar una educación integral, capaz de poner unidad en todos los posibles aspectos de la vida de una persona. El objetivo de la intervención educativa, desde el proyecto Emancipa, es el desarrollo íntegro y armónico del joven, considerando los distintos aspectos de su ser. Es desde la ordenada integración de todos los procesos constituyentes de la persona en un todo integrado como cada uno de ellos refuerza la acción de los demás y contribuyen a la vez al desarrollo personal.
Desde los planteamientos metodológicos del proyecto Emancipa se procura no obviar este carácter unitario de la persona: a nivel operativo y práctico se establecen áreas de trabajo, pero finalmente éstas se integran en un todo dinámico. El educador no puede pretender acciones puntuales que modifiquen algunos aspectos desajustados, más bien tratará de promover la auto-determinación del joven por un lado y, por otro, de movilizar, en una acción con sentido integral, al resto de instancias educativas relacionadas con dicho joven.
Entendemos por autonomía personal la capacidad que tiene el hombre de decidir por sí mismo la forma de realizarse como tal, siendo el agente de su propia realización personal. A diferencia de la heteronomía, que establece la distinción entre quien dicta la norma de conducta y aquel que se limita a realizarla, la autonomía supone una capacidad para formular y realizar, a la vez, decisiones justas.La libertad o capacidad de decisión que implica la autonomía no es sólo ausencia de coacción (condición, desde luego, de un efectivo obrar libre), sino que supone la posibilidad de elección y la de adhesión o compromiso en un determinando sentido o dirección. No se trata de ejercer la libertad con la indiferencia o ausencia de compromisos, ni tampoco de un hacer arbitrario, que no esté sometido a normas y leyes. El carácter del acto autónomo, libre, lleva implícito, junto a la capacidad de elegir, aceptar o decidir ante una situación, la adhesión o compromiso ante ella.
Obviamente este responsabilizarse ante la vida propia es una adquisición paulatina, nunca alcanzada plenamente, y en la cual la persona debe hacerse cargo progresivamente de su propia existencia, mediante el ejercicio de la iniciativa personal, la elección, decisión y responsabilidad. Una conquista gradual de la autonomía personal que supone:
- Capacidad de reflexión o de toma de conciencia de sí mismo. Actuar desde sí mismo y siendo consciente de sí mismo, lo que es garantía de objetividad en la percepción de situaciones y en la adquisición de compromisos y responsabilidades.
- Capacidad de autodeterminación o de adopción de decisiones en libertad, con plenitud de conciencia, desde el conocimiento y control de sí mismo como fundamento del compromiso y de la autorresponsabilidad.
Introducir y mantener un modelo de intervención basado en la autonomía y la responsabilidad supone reconocer como uno de los elementos básicos de crecimiento personal la pertenencia y la responsabilidad sobre las propias acciones y las consecuencias que de ellas se derivan.Si pretendemos que el joven alcance al máximo su autonomía y responsabilidad en el proceso de planificación y de proyección de la realidad, que sepa tomar decisiones para resolver situaciones y satisfacer las propias necesidades, habremos de plantearnos, como hitos de nuestro quehacer educativo algunos aspectos importantes que emanan de las consideraciones anteriores.
" Un trabajo personal, educativo, que ayude al joven para que se decida a ser sí mismo, superando el riesgo de caer en la indiferencia o la angustia.
Esta ayuda es especialmente importante en nuestros días, donde la fuerza de los distintos medios de comunicación de masas y de una subcultura juvenil promocionada por intereses económicos promueven un rígido conformismo a ciertas pautas de comportamiento, y precisamente con el slogan de fomentar la espontaneidad e independencia de cada uno
" A través de una intervención educativa integral se ha de fomentar la capacidad de análisis y ponderación de las diversas circunstancias que a cada uno le son propias. Hay que ayudar a conseguir la posibilidad de objetivar la valoración tanto de las dificultades como de las propias fuerzas. Objetividad que no califique cómodamente de imposible aquello que no es tal, que no cuente sólo con las propias fuerzas, sino que permita al joven pensar también en las fuerzas de quienes están dispuestos a ayudar, sabiendo solicitar y agradecer la ayuda recibida.
" Pero es necesario pasar del análisis a la acción. El joven tiene que aprender a luchar por superar las dificultades previstas e imprevistas con las que sucesivamente ha de encontrarse. Anticiparse, programar, actuar, equivocarse y acertar, evaluar..., primero desde acciones heterodeterminadas y, progresivamente, desde su propia iniciativa son aspectos fundamentales para el ejercicio de la auto-determinación, cuestiones que deben ser consciente y firmemente apoyadas desde nuestro proyecto educativo.
" Por último se nos presenta un reto educativo, definitorio del concepto de autonomía que estamos barajando, a saber, la necesidad de construirse, la propia persona, el ideal de lo que quiere o querría ser y en cuya consecución o realización ella se encuentra a sí misma o alcanza su identidad.Sería preciso ayudar la joven a descubrir la importancia de comprometer su propia existencia en un programa personal de vida que asuma las exigencias fundamentales de la naturaleza humana.
Además ampliar el horizonte del joven, haciéndole ver los diversos ámbitos que ha de cubrir al pensar en un programa personal de vida: constituir una familia, desarrollar un trabajo como ideales que implican la autorrealización, asumir unos principios morales que determinen el marco dentro del cual puede aceptarse a sí mismo, etc.
Finalmente, potenciar los principios operativos del joven y promover en él todas aquellas acciones que le lleven a alcanzar su propio proyecto de vida.
En definitiva, son numerosas las actitudes, habilidades y destrezas que deben procurarse a la persona para asumir la capacidad de dirigirse a sí misma. Hay que cultivar la fuerza de voluntad, la conciencia de un yo que se despliega en el tiempo permaneciendo en su identidad, la necesidad de la coherencia, el desarrollo de la acción independiente, el sentido de la responsabilidad, la firmeza en las convicciones, el coraje moral ante los obstáculos, el descubrimiento del valor humanizador de la acción por encima de la simple racionalidad técnica.
Desde una concepción de la persona como una realidad integral unitaria planteamos una acciones educativas también unitarias, comprensivas del joven como totalidad en todas sus dimensiones esenciales (individual, social, temporal y trascendental). Pero sin olvidar que siempre está inmerso en una situación social concreta, en un momento histórico dado, que no le determina, pero sí le condiciona en el ejercicio de su libertad y en la realización de su proyecto personal de vida.
Ya se ha dicho que el hombre es un ser relacional, que necesita de las cosas, del mundo y de los otros para existir y para ser. Como tal su actividad se orienta en una doble dirección, hacia la reflexión y autoconocimiento propios (interioridad) y hacia el exterior, el conocimiento del mundo y las cosas, la comunicación intersubjetiva y la participación (exterioridad). Podemos afirmar que la persona se construye a sí misma pero a través y en la convivencia con los demás.El proceso dinámico en el que el hombre y la sociedad interactúan y se determinan mutuamente es lo que entendemos por socialización, la cual presupone relación social, convivencia, adaptación institucional, integración y aprendizaje de las normas y valores del grupo. Se trata, por tanto, de un proceso continuo de interacción multidimensional entre el sujeto y la situación económica, social, escolar, personal, etc. en que éste se encuentra, y donde el sujeto se manifiesta activamente: el patrón de esta interacción es ideográfico (las situaciones se relacionan con cada individuo de manera particular) porque el propio sujeto interpreta la situación y le asigna un significado.
Mediante la educación tratamos de que el individuo alcance su plena autorrealización mediante el adecuado desarrollo de todas y cada una de sus potencialidades. Pero entendemos que para la íntegra formación de la persona se hace precisa también su inserción activa en el ambiente físico y sociocultural. Es esta doble dimensión de desarrollo individual y social la que cada persona conjuga a lo largo de su vida, y la que nosotros, como educadores, no podemos abordar de forma segmentada y parcial, sino a través de acciones orientadas a la persona como totalidad.
Desde un modelo de actuación comunitario se entiende al individuo y su entorno como un complejo interactivo e interdependiente. La implicación de dicha conceptualización debe traducirse, con respecto a nuestro proyecto de intervención, en una doble y simultánea incidencia:
" Sobre el individuo, dotándole de unas posibilidades adecuadas para desenvolverse activamente en la relación social y en el desarrollo autónomo como persona.
" Sobre el entorno, el ambiente natural y escenario de la vida del joven. Tratando de proveer oportunidades formativas, sociales, laborales, económicas y culturales a los jóvenes (y facilitando que éstos utilicen de un modo positivo los recursos de su ambiente).
En nuestra sociedad el mundo del trabajo representa la última instancia de socialización por las que atraviesa cualquier individuo. Con el primer empleo o el empleo en general, las personas se incorporan al mundo activo, producen y reciben unos beneficios por su trabajo, lo cual les va a permitir una mayor independencia. De alguna manera, el acceso al mundo del trabajo implica el reconocimiento de la madurez individual por parte de los otros, del grupo social. Dependiendo de si se produce, y cómo se produce, esta incorporación laboral dependerá en buena parte la adaptación social del individuo.Pero si bien es cierto que el trabajo es un elemento fundamental para la estabilidad e independencia individual, la adaptación social y autonomía personal, no es menos cierto que para acceder al mundo del trabajo y mantenerse en él se precisa un cierto nivel de autonomía y de preparación específica, ambos aspectos ligados a experiencias educativas y socializadoras de la persona. También las características del grupo socio-económico de pertenencia que determina el contexto familiar y escolar vivido, condiciona el acceso al mundo laboral.
Aquellos jóvenes que se han socializado en un entorno más empobrecido o carencial, han llegado tarde a la escolarización o la han abandonado prematuramente con la sensación asociada de fracaso, se ven obligados frecuentemente a aceptar cualquiera de los pocos empleos accesibles, empleos al margen de sus intereses, motivaciones y/o capacidades.
Para estos jóvenes, entre los que encontramos muchos de nuestro colectivo, el trabajo se puede convertir en fuente permanente de frustración, ya que la relación laboral les aporta escasas satisfacciones (extrínsecas o intrínsecas). Si a esto unimos algunas de las características más comúnmente observadas en nuestra población de referencia, como son: desarrollo insuficiente de la resistencia a la frustración, con la consiguiente necesidad de satisfacción inmediata de sus necesidades y dificultad para planificar a largo plazo, una percepción personal pesimista de expectativas de futuro, etc. estos jóvenes, creemos, serán los más susceptibles de fracasar en su inserción vía empleo por el abandono prematuro o por la inicial dificultad de acceso al mismo. El riesgo de constituirse en desempleados crónicos, sin formación y sin esperanzas de tenerla, hace de estos jóvenes potenciales candidatos a una existencia socialmente inadaptada.
Por tanto, la mera intermediación entre el mundo laboral y el mundo de las necesidades individuales de la población en riesgo, creemos que es una condición necesaria pero no suficiente en cualquier proyecto de inserción. Y necesaria en el último tramo de un proceso de trabajo previo basado en acciones educativas individualizadas, que tengan en consideración los distintos ámbitos: individual, colectivos de pertenencia y referencia y ambiente del individuo.
Esquema funcional
Como en cualquier programa, en los planteamientos del Programa de Autonomía Personal concurren una serie de demandas e intereses que condicionan tanto la planificación estratégica como la naturaleza de las acciones concretas en que se traduce dicha estrategia. Presentamos esquemáticamente los límites, teóricos e institucionales, presentes en la planificación e implementación del presente proyecto. Posteriormente intentaremos mostrar gráficamente el producto programático que planteamos teniendo en cuenta dichos condicionantes.
A partir de los fundamentos esbozados inicialmente recogemos algunas notas que definen nuestro quehacer educativo.
- Intervención educativa promotora del desarrollo íntegral y armónico del joven:
* Desarrollo del autoconocimiento o capacidad de reflexión.
* Ejercitar la iniciativa personal (elección, decisión y responsabilidad).
* Fomentar las habilidades de comunicación interpersonal.
* Participación activa en su medio social y natural.- Que se ubica en el escenario de vida del joven:
* Conocer y aproximarle a los recursos (laborales, formativos, de ocio, etc.) de su entorno.
* Desarrollar dispositivos propios que suplan algunas carencias de su entorno.
* Transversalidad: implicación de todas las instancias educativas relacionadas con el joven.- Que nos compromete, como educadores:
* Intervención individualizada: conocer, aceptar y partir de los intereses del joven
* El joven es el protagonista de su crecimiento personal y social
* Actividad profesionalizada (sistemática y evaluable).
* Aptitudes profesionales (comunicación, trabajo en equipo, coordinación,...)
REQUERIMIENTOS INSTITUCIONALES
* Elaborar un dispositivo metodológico común (protocolos de actuación, instrumentos, sistema de evaluación,...)
* Infraestructura de apoyo (económica, formativa y laboral)
* Consolidar un equipo de profesionales capacitado (Plan de Formación)
* Visibilidad y transversalidad del proyectoELEMENTOS PROGRAMÁTICOS
El esquema gráfico adjunto permite visualizar, simultáneamente, cómo se articula el Programa de Autonomía Personal en su distintos componentes.
En efecto, partiendo del análisis del "colectivo" (características de nuestra población, presupuestos teóricos, recursos humanos,...) y del "entorno" (características de los distintos ámbitos territoriales, requerimientos institucionales, recursos materiales y económicos, dispositivos formativos y laborales, etc), el Programa se plantea desarrollar acciones apoyándose en dos grandes pilares:
a) Lo que bajo el epígrafe "Metodología" se refiere al desarrollo de una metodología común que permita sistematizar todo el proceso de intervención individual, en función de las distintas necesidades de cada joven.
"Acciones de Apoyo Personal" . Acciones dirigidas a proporcionar un adecuado apoyo personal, planificado y coherente, que suponga para los beneficiarios del Proyecto un compromiso de desarrollo personal, de potenciación de sus capacidades, de implicación en su proceso y, en definitiva, de consecución de un mayor nivel de autonomía.
"Acciones de Apoyo Residencial". Actuaciones que permiten el acceso a unas condiciones de vivienda y de convivencia dignas y suficientes para el joven en proceso de emancipación.
"Acciones de Inserción Laboral" . Actuaciones encaminadas más específicamente a dotar a los jóvenes de unas actitudes, conocimientos y procedimientos necesarios para lograr su efectiva inserción en el mundo del trabajo. Dichas acciones se despliegan, a nivel descriptivo, en objetivos de tipo formativo y de tipo laboral.b) Entendemos por "Recursos" aquellos dispositivos y recursos, existentes en el entorno de actuación o generados desde el propio Proyecto, necesarios para el desarrollo de las acciones anteriores. Recursos que se contemplan desde dos perspectivas:
Específicos. Es decir, vinculados a alguno de los apoyos (personal, residencial, laboral).
Transversales. Comunes a todos los apoyos y que permiten canalizar y complementar los mismos. (La figura del educador y las Ayudas económicas).
A lo largo del desarrollo del Proyecto se establece un sistema de evaluación interno (diseñado y desarrollado desde dentro del propio proyecto), el cual contempla tres aspectos o momentos evaluativos:
- del proceso fundamentador y programático (Evaluación de la planificación)
- de la implementación del proyecto (Evaluación del proceso)
- de los resultados finales (Evaluación del producto).
A través del gráfico, es posible determinar el propio proceso de intervención individual con cada uno de los jóvenes.
Comienza ésta por un análisis exhaustivo de la realidad personal y social de cada individuo, con el objetivo de establecer un diagnóstico y un pronóstico individualizados y participados por el propio joven. No sólo se tiene en cuenta las dificultades, capacidades e intereses del joven, también las condiciones de su entorno, así como la implicación en el proceso de otras figuras educativas significativas para dicho sujeto.
A partir de esta información se elabora, conjuntamente, un "Itinerario de inserción" personalizado que expresa el punto de partida del joven, la situación ideal que queremos conseguir y la secuencia de pasos intermedios que habremos de dar. En efecto, una vez priorizadas y organizadas las necesidades de un sujeto se inicia el recorrido a través de su "itinerario", a lo largo de la cual se desarrollarán, teniendo en cuenta lo proyectado (y las necesidades que puedan aparecer durante el proceso) acciones referidas a cada uno de los "Apoyos" que se precisen.
Los sucesivos momentos que jalonan este proceso evolutivo se traducen en respectivos Proyectos Educativos Individuales.Cada uno de los apoyos necesarios tratará de movilizar aquellos recursos, propios o del entorno, que se requieren en cada momento del proceso educativo del joven: soportes económicos, formativos, laborales, de vivienda, etc.
Finalmente, y de forma paralela a la evaluación que hemos mencionado respecto al programa, se plantea una evaluación de cada proceso de intervención individual: del análisis inicial de necesidades, de la adecuación del itinerario de inserción, de la consecución de los diversos Proyectos individuales, y del resultado de la intervención, globalmente considerada.
METODOLOGÍA DE INTERVENCIÓN INDIVIDUAL
El objetivo de esta fase es realizar una primera valoración sobre la adecuación del joven al Programa y a su metodología, y de éstos a la situación y necesidades de dicho joven.
Para ello se precisa una derivación al Programa suficientemente informada, a partir de dos instrumentos: los Criterios Generales de Inclusión y un Informe de Derivación.Estos criterios fueron consensuados y redactados por una Comisión formada por la Dirección del Programa, el Servicio de Menores de la Consejería de Bienestar Social y los técnicos de las distintas Delegaciones Provinciales. Funcionalmente considerados, los criterios pretenden, por un lado, delimitar y definir la población objeto del presente programa y, por otro, proporcionar la suficiente flexibilidad como para trabajar con determinados jóvenes que, por su situación de necesidad, pudieran beneficiarse de dicho trabajo (aun sin una medida administrativa y/o judicial formal).
Por su relación con la población objetivo del Programa, los dispositivos derivadores más comunes serán: Equipos de Area de Servicios Sociales y Planes Concertados, Educadores de Pisos o Centros de Acogimiento Residencial, Equipos de Medio Abierto y Técnicos de Menores de las Delegaciones Provinciales de Bienestar Social.
El receptor del Informe de Derivación será el técnico de la Delegación Provincial correspondiente encargado del Programa de Autonomía Personal, quien valorará la pre-inclusión de cada caso en base a:
" Criterios generales de inclusión.
" Información transmitida por el derivante en el Informe de Derivación
Aspectos significativos respecto a autonomía personal en los ámbitos individual, familiar y social.
Valoración y propuesta del derivante. Fundamentar "por qué" y "para qué" se deriva.
El plan de intervención que exista con el joven en el momento de la derivación.
" Cuanta información considere pertinente, tanto en expediente de Delegación como de otras fuentes.Una vez se valora positivamente la entrada de un caso en el Programa, el técnico responsable de la Delegación la formalizará mediante el Documento de Pre-inclusión . En el supuesto de que no se proceda a la pre-inclusión, se informará al derivante de los motivos de dicha decisión.
Esta fase es fundamental para el desarrollo del proyecto individualizado. Puesto que el modelo de actuación que propone se basa en acciones personalizadas para cada caso, no se establecen actividades y tareas a priori, sin un conocimiento suficiente de cada situación. Asimismo, procurar una relación positiva, de aceptación y fluida, entre el educador y el joven nos parece fundamental en esta fase . Por último, no hay que olvidar la concepción de trabajo en red para cada caso, lo que implica el trabajo en equipo y la participación de otros profesionales de diferentes ámbitos relacionados con el joven.
Los objetivos contemplados para la Fase de Exploración son los siguientes:
1. Identificar, estimar y evaluar, en relación al proceso de inserción sociolaboral.
- Las potencialidades y limitaciones del joven.
- Las posibilidades y deficiencias de su contexto familiar-formativo-social.2. Ayudar al joven a conoce y comprender su situación. Motivarle y favorecer la propia toma de decisiones de cara a conseguir mayor nivel de autonomía.
3. Iniciar el establecimiento de una relación de ayuda y de confianza entre el educador y el joven.
4. Coordinar e implicar a todos los profesionales que convergen en el caso.
Obviamente dichos objetivos no se agotan en esta fase. A lo largo del resto del proceso, puesto que nos fundamentamos en una intervención personalizada, estos objetivos continuarán desplegándose como referentes de nuestro trabajo.
Para facilitar el desarrollo de esta fase se ha elaborado un soporte, la "Guía para las áreas de exploración", que estructurada en cuatro áreas informativas (Personal, Familiar, Formativo-Laboral y Social) pretende sistematizar el proceso de recogida de información.Finalmente, como conclusión de la exploración, se sintetizan y recogen los aspectos relevantes de cada una de las áreas. Dichos aspectos se registran, esquemáticamente, en un instrumento que hemos denominado "Aspectos significativos".
En definitiva, se trata de que el educador de inserción pueda crear las condiciones de la atención educativa, y ello sólo es posible en la medida que atiende, provoca, moviliza... los intereses particulares del joven, abocándolos a ofertas social y personalmente valiosas; pasar de la necesidad educativa, inicialmente establecida por el educador, a la demanda educativa planteada por el joven.
Esta fase se concreta en dos momentos sucesivos:
De "Diagnóstico". Trata de simplificar la información recogida en la fase anterior (los denominados "Aspectos significativos"), de manera que sea posible una visualización y un tratamiento más ágil de las características relevantes que definen la situación del joven. Se recogen por un lado las principales necesidades, sobre las que, en principio se tratará de trabajar. Además, se proporciona un espacio para reflejar aquellos aspectos más positivos de la situación y del joven, los cuales facilitarán posteriores intervenciones. El motivo de desglosar las potencialidades en varias dimensiones pretende, por una parte, insistir en la necesidad de utilizar e incidir en lo positivo (lo cual facilita y motiva los cambios) y, por otro lado, proporcionar a todos aquellos que participen en el proceso educativo una percepción más favorable de las capacidades del joven.
De "Pronóstico". Elaboración de prioridades respecto a las necesidades diagnosticadas y establecimiento de relaciones funcionales a modo de hipótesis de trabajo. Se trata de dotar de coherencia y de globalidad a las futuras acciones y actividades que se plantean entorno a un joven. De dicha jerarquización y secuenciación temporal obtenemos la denominada "Ruta de inserción" o programación global que diseñamos desde el momento presente hasta alcanzar la situación ideal planteada para un sujeto determinado. Intentamos expresar esquemáticamente las principales acciones a realizar, la relación entre ellas y una temporalización orientativa para su desarrollo.
Como a lo largo de todo el proceso, también en este punto se requerirá la implicación y participación del joven, sus intereses y demandas. El resto de protagonistas (educador de inserción, profesionales relacionados y otras figuras de referencia) tratarán de consensuar dicha ruta de inserción, de concretar las respectivas responsabilidades y de exponer al joven, de manera clara y realista, el significado de su itinerario.
El itinerario programado contemplará objetivos relacionados con la autonomía personal, con la formación y con lo laboral. Dependiendo de cada caso y en función de los resultados de las fases anteriores, se dará una incidencia desigual a cada uno de estos aspectos, pero siempre desde la perspectiva de una acción personalizada e integral para cada sujeto, y teniendo en cuenta que el itinerario de inserción debe ser compartido, comprendido y asumido por el propio joven, nunca impuesto.
Otra característica relevante de las rutas de inserción es la condición de flexibilidad. En efecto, no se plantea un proceso rígido y definitivo, al contrario, debe estar abierto a las contingencias inherentes a cualquier proceso educativo y ser capaz de integrarlas mediante la reformulación y/o el cambio de objetivos.
Como ilustración, se exponene el tipo de objetivos generales que se pueden plantear desde cada uno de los tres ámbitos de intervención (autonomía personal, formación, trabajo).
FASE IV: P.E.I. (Proyecto Educativo Individual)
Si en la fase anterior proponemos secuenciar globalmente el proceso de intervención, en ésta se trataría de concretar en actividades específicas cada uno de los objetivos planificados. Para ello elaboramos un soporte, el "P.E.I.", con las siguientes premisas:
* Un PEI contará con un número reducido de objetivos específicos, esto por dos motivos:
- Una lista interminable de objetivos escaparía de las posibilidades reales de trabajo y de control de los distintos protagonistas. Parece más sensato plantear aquellos que se pueden abordar en un plazo corto de tiempo y de forma simultánea.
- Se facilita que todos los implicados, en especial el joven, comprendan y asuman las actividades concretas que se desprenden de dichos objetivos. Esto añade mayor realismo a los diferentes compromisos que se formulen posteriormente.
* Un itinerario, por tanto, puede generar sucesivos proyectos individuales, consecutivos en el tiempo y funcionalmente conectados.
* Cada uno de los objetivos que integran un mismo PEI se desglosa en los siguientes aspectos: actividades y tareas que se plantean para su consecución, temporalización de las mismas, el o los responsables de cada una de ellas y, finalmente, unos indicadores que posibiliten valorar cómo se han desarrollado.
* Uno de los rasgos definitorios del PEI es el "Documento de Compromiso", en el cual se sintetizan las distintas actividades planteadas y se diferencian en función de los responsables de las mismas. El compromiso, de esta forma, lo establece tanto el joven como los distintos profesionales y se refiere a acciones concretas y definidas que cada uno ha de resolver. En este punto, una vez el joven ha firmado su responsabilización, consideramos que está realmente incluido en el Programa Emancipa.
* La implementación de todo lo planificado dentro del PEI, la evaluación de los diferentes objetivos y del proyecto en conjunto, constituyen los momentos finales de la presente fase. Dicha evaluación permite tomar las decisiones pertinentes respecto al PEI en particular, y respecto al desarrollo del itinerario de inserción, en general.
Ayudas para la autonomía personal
Comprende dispositivos existentes dentro de cada uno de los ámbitos territoriales o, por otro lado, las acciones de carácter formativo desarrolladas dentro del Programa. Distinguimos, según los destinatarios:
a) Formación de los profesionales
- Dispositivo permanente de orientación y apoyo para los profesionales que deben aplicar el proceso metodológico de intervención:
o Metodología de intervención individual.
o Metodología para la inserción laboral.
- Acceso a cualquier posibilidad formativa externa al programa, cuyos contenidos permitan mejorar la cualificación de los profesionales en relación a su trabajo. El programa dispone recursos materiales y temporales para estas actividades formativas.
b) Formación de los jóvenes
- Se potenciará el aprovechamiento de cualquier dispositivo formativo comunitario, próximo al joven y que responda a sus intereses y necesidades. Para ello se trabajan tanto aspectos motivacionales como materiales (gastos de matrícula, alojamiento, etc) que faciliten un acceso normalizado a los mismos. Elaboración de un "Mapa de recursos formativos" para cada ámbito territorial de actuación.
- Formación individualizada. Llevada a cabo por el educador de inserción con cada uno de los jóvenes, atendiendo a los requerimientos individuales.
- Formación para grupos. En aquellos casos en que se detecten necesidades formativas compartidas por varios jóvenes o, sencillamente, se plantea la adecuación de un trabajo grupal.
Esta formación se podría impartir por el propio personal del programa, o bien, en función de las materias, se podría contar con profesionales externos.
Aspectos formativos:" Se apoyará el mantenimiento de los jóvenes dentro del sistema de educación formal, mediante acciones de orientación y de facilidades materiales.
" Formación Básica. Se tratará de promover la consecución del título de Educación Secundaria para aquellos jóvenes que abandonaron el sistema escolar prematuramente o con resultados insuficientes.
" Formación en habilidades sociales.
" Formación en destrezas, habilidades y técnicas para la búsqueda de empleo.
" Formación técnico-profesional.
El momento de iniciación laboral de cualquier joven beneficiario del Programa de Autonomía Personal puede verse desde el exterior como el final del proceso, culminado por el éxito. Pero olvidaríamos que actuamos para incrementar la autonomía personal del joven y, por tanto, comenzar a trabajar es una condición favorecedora de dicha autonomía, pero no suficiente. Además, todos sabemos que un trabajo no tiene necesariamente que ser fuente de satisfacción, ni supone una garantía de estabilidad. Evitaremos, por tanto, constituirnos en mera "agencia de colocación" , tratando de incrementar las condiciones para un acercamiento real entre los intereses y capacidades del sujeto, por un lado, y, por otro, las características del puesto de trabajo.
Nuestros esfuerzos en este sentido se concretan en varias líneas de actuación:
==> Impulsar la elaboración de Proyectos Profesionales con cada uno de los jóvenes, que guíen y faciliten su proceso de inserción laboral. Dichos proyectos serán realistas, plenamente participados, en su elaboración y posterior desarrollo, por el propio joven, y flexibles.==> Conocer y establecer una relación fluida y profesional con el tejido empresarial. (Elaboración de un mapa de recursos laborales para cada ámbito territorial)
==> Conciertos y acuerdos con entidades empresariales, para facilitar el acceso del joven a la cultura del trabajo, más allá de la simulación. La finalidad será básicamente formativa, actuando la empresa como formadora, sin perjuicio de facilitar una futura contratación.
==> Aprovechar y canalizar las distintas medidas institucionales contempladas para facilitar la inserción laboral de determinados colectivos.
==> Formación y asesoramiento para el autoempleo, con el fin de posibilitar, en función de los intereses y capacidades individuales, tanto el conocimiento como los procedimientos para trabajar por cuenta propia, como alternativa de inserción laboral.
==> Proporcionar un seguimiento continuado del joven y de su desempeño en el trabajo (mediando y apoyando a ambas partes: trabajador y empresario).
AYUDAS PARA LA AUTONOMIA PERSONAL
Mediante la Orden de 20-11-98 de la Consejería de Bienestar Social, que regula los Programas de autonomía personal en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, se establece la posibilidad de que jóvenes sobre los que se haya ejercido una medida de tipo protector o judicial puedan ser beneficiarios de una ayuda económica , junto al apoyo sistemático de un profesional, con el objetivo de dar cobertura a las necesidades básicas y formativas, para lograr la progresiva integración social, laboral u una creciente independencia y autonomía.Dichas ayudas requieren como condición indispensable la elaboración de un plan de intervención individualizado conjuntamente, entre el joven y el profesional.
A través del Programa de Autonomía Personal se pretende canalizar la tramitación, justificación y utilización de este soporte económico, mediante las siguientes vías:
- Empleo del PEI como soporte de la intervención individualizada requerida y como instrumento justificativo de las ayudas solicitadas.
- El propio educador de inserción se constituye en el profesional de referencia para realizar dicha intervención y llevar a cabo los seguimientos oportunos sobre la correcta utilización del apoyo económico.
Las ayudas permitirán atender aquellas necesidades derivadas del proyecto individual (formativas, de búsqueda de empleo, de alojamiento, etc).
DISPOSITIVOS RESIDENCIALES
Se incluyen dentro del Apoyo residencial cualquiera de las actuaciones que permiten el acceso a unas condiciones de vivienda y de convivencia dignas y suficientes para el joven en proceso de emancipación.
Este soporte incluye:==> Trabajo preparatorio en pisos tutelados o núcleos familiares.
==> Dispositivos residenciales conveniados para trabajar específicamente la emancipación.
==> Acceso a dispositivos residenciales normalizados.
En relación con los dispositivos residenciales conveniados se establecen dos tipos de dispositivos de alojamiento, los cuales se constituyen en objetivos a potenciar desde el propio Programa de Autonomía Personal:
* "Pisos de Autonomía". Para jóvenes a partir de los 16 años, con la finalidad de desarrollar actividades y acciones encaminadas a la adquisición de un repertorio adecuado para la vida independiente. Alojamientos supervisados, pero con un trabajo progresivo de responsabilización del joven.
* "Pisos de Autonomía para mayores". Para edades a partir de los 18 años (hasta los 24). Dispositivos autónomos y autogestionados, susceptibles de contar con una supervisión inicial, externa y temporal, pero orientada a la independencia total de los jóvenes.La diferencia entre ambos dispositivos se establece, como se ve, en la edad con que pueden entrar los jóvenes. En el primer caso se pretende una convivencia habitual de mayores y menores de edad simultáneamente, aunque también existe una mayor responsabilización de la entidad que los gestiona, puesto que se trata de jóvenes menores con una supervisión menor que en una vivienda tutelada.
Con " Transversalidad" queremos referirnos al conjunto de acciones que, desde el Programa de Autonomía Personal, se dirigen a distintas redes institucionales y organizativas que operan en los mismos ámbitos geográficos y/o funcionales, con el objetivo de fomentar relaciones intra e intercomunitarias que permitan el intercambio de recursos, la complementariedad de esfuerzos y la optimización de resultados.
A un nivel descriptivo, diferenciamos dos bloques de actuaciones:A) Difusión del Programa de Autonomía Personal
" Elaboración de materiales divulgativos.
" Presencia en medios de comunicación.
" Sesiones informativas con los profesionales de los Servicios Sociales de Castilla-La Mancha.
" Comunicación con otros programas de la misma naturaleza que operan fuera de la Comunidad Autónoma.
" Comunicación con diversos agentes sociales: sindicatos, empresarios, asociaciones, etc.
" Relaciones institucionales con entidades educativas (educación forma y no formal).
B) Trabajo en red, a distintos niveles:
Individual. Desde el Programa de Autonomía Personal se intenta implicar efectivamente a todos aquellos profesionales y responsables que, en un momento determinado, están relacionados educativamente con un mismo joven (educadores de centro, trabajadores sociales, técnicos de las Delegaciones, profesorado, etc.)
Comunitario. Significa la sensibilización y el desarrollo de una comunión de esfuerzos entre instituciones y organismos que operan en un mismo ámbito (local, provincial y/o regional), tratando de reducir la dispersión y la duplicación de servicios funcionalmente relacionados.
Transregionalidad. Comunicación y transferencias de experiencias o buenas prácticas con programas e iniciativas similares al nuestro que se desarrollen en el resto de Autonomías, con el objeto de avanzar hacia una convergencia en los distintos modos de actuar.
[ Jueves, Enero 23, 2003 18:04 ]
Correo electrónico: ricardo.m@apintegracion.org